Duración: De 6 semanas a 9 meses.
Síntomas: Inicio gradual del dolor de hombro, que empeora con el tiempo. El dolor suele ser más intenso por la noche y con ciertos movimientos. La rigidez comienza a desarrollarse a medida que el dolor aumenta.
Duración: De 4 a 12 meses.
Síntomas: El dolor puede disminuir, pero la rigidez se vuelve más pronunciada. El movimiento del hombro está significativamente restringido, especialmente al realizar movimientos por encima de la cabeza o detrás de la espalda. Las actividades cotidianas pueden resultar difíciles debido a la movilidad limitada.
Duración: De 6 meses a 2 años.
Síntomas: Mejora gradual de la movilidad del hombro a medida que disminuye la rigidez. El dolor continúa reduciéndose y el rango de movimiento vuelve lentamente a la normalidad.
Inactividad: Inmovilización prolongada del hombro después de una lesión, cirugía o debido a otra afección.
Enfermedades sistémicas: Afecciones como la diabetes, los trastornos de la tiroides (hipotiroidismo o hipertiroidismo), la enfermedad de Parkinson o las enfermedades cardiovasculares aumentan el riesgo.
Edad y género: Más común en personas de 40 a 60 años, con mayor frecuencia en mujeres.
Traumatismo o cirugía: Un traumatismo previo del hombro o una cirugía pueden desencadenar el desarrollo del hombro congelado.
Inicio gradual del dolor: El dolor suele ser sordo o persistente y se localiza en la parte externa del hombro o en la parte superior del brazo.
Pérdida del movimiento del hombro: Dificultad para alcanzar objetos por encima de la cabeza, detrás de la espalda o realizar movimientos de rotación.
Rigidez: Limitación del rango de movimiento, tanto activa (cuando usted mueve el brazo por sí mismo) como pasiva (cuando otra persona mueve el brazo por usted).
Historia clínica del paciente: Descripción de los síntomas y del patrón de progresión.
Examen físico: Evaluación del rango de movimiento del hombro y comprobación del dolor durante el movimiento.
Estudios de imagen: Las radiografías pueden descartar otras afecciones, como la artritis, mientras que la resonancia magnética o la ecografía pueden mostrar engrosamiento de la cápsula articular o inflamación.
Fisioterapia: Un programa estructurado de ejercicios para estirar y fortalecer el hombro, mejorando la movilidad.
Medicamentos: AINE (como el ibuprofeno) o analgésicos para reducir las molestias.
Inyecciones de esteroides: Las inyecciones de corticosteroides en la articulación pueden reducir la inflamación y el dolor, especialmente durante la fase inicial.
Hidrodilatación: Inyección de líquido estéril en la articulación para estirar la cápsula y mejorar la movilidad.
Manipulación bajo anestesia (MUA): El hombro se moviliza y estira mientras el paciente está bajo anestesia para romper el tejido cicatricial.
Liberación capsular artroscópica: Cirugía mínimamente invasiva para cortar y liberar las partes tensas de la cápsula articular.

Mantener la movilidad del hombro: Los estiramientos suaves y los ejercicios de movilidad después de una lesión o cirugía pueden ayudar a prevenir el hombro congelado.
Controlar los factores de riesgo: Controlar afecciones subyacentes, como la diabetes, puede reducir la probabilidad de desarrollar hombro congelado.
Evitar la inmovilización prolongada: Limite los períodos de inactividad del hombro siempre que sea posible.