Uso excesivo o movimientos repetitivos: Actividades que implican movimientos frecuentes por encima de la cabeza (por ejemplo, deportes o trabajo manual).
Lesión o traumatismo: Un golpe directo en el hombro puede causar inflamación.
Cambios relacionados con la edad: La degeneración de los tendones y la formación de espolones óseos pueden provocar un aumento de la fricción y la irritación.
Afecciones subyacentes: Afecciones como la artritis reumatoide, la gota o las infecciones también pueden causar bursitis.
Anatomía normal: La forma del hueso acromion varía de una persona a otra y puede ser plana, curva o en forma de gancho, lo que puede predisponer al hombro al pinzamiento.
Dolor: A menudo se localiza en la parte superior o externa del hombro, especialmente al levantar el brazo.
Sensibilidad: Sensibilidad al tacto en la zona afectada.
Hinchazón: Hinchazón leve debido a la inflamación.
Rango de movimiento limitado: Molestias o rigidez al intentar mover el hombro, especialmente en ciertas direcciones (como al levantar el brazo por encima de la cabeza).
Debilidad: En casos graves, puede presentarse debilidad debido al dolor.
Examen físico: Evaluación del dolor, la sensibilidad y el rango de movimiento.
Estudios de imagen: Las radiografías pueden descartar otras causas, como los espolones óseos, mientras que la ecografía o la resonancia magnética (MRI) pueden visualizar las bursas inflamadas o problemas asociados de los tendones.
Aspiración: En casos poco frecuentes, se puede extraer líquido de la bursa para comprobar si existe una infección.
Reposo: Evitar actividades que empeoren los síntomas.
Hielo: La aplicación de compresas de hielo puede ayudar a reducir la inflamación.
Medicamentos antiinflamatorios: Los AINE, como el ibuprofeno, pueden aliviar el dolor y la inflamación.
Fisioterapia: Los ejercicios de estiramiento y fortalecimiento pueden mejorar la mecánica del hombro.
Inyecciones de esteroides: Las inyecciones de corticosteroides pueden reducir significativamente la inflamación y el dolor.
Intervención quirúrgica: Rara vez es necesaria, pero puede implicar la extirpación de la bursa inflamada si los tratamientos conservadores no son efectivos.

Postura adecuada: Mantener una buena postura durante las actividades.
Calentamiento: Realizar un calentamiento y estiramientos adecuados antes de hacer ejercicio.
Entrenamiento de fuerza: Mantener fuertes los músculos del hombro puede ayudar a prevenir lesiones por sobreuso.
Evitar el estrés repetitivo: Tomar descansos durante las actividades que impliquen movimientos por encima de la cabeza.