Traumatismo directo: Un golpe en el hombro, como durante un accidente automovilístico o una caída sobre el brazo extendido.
Lesiones deportivas: Comunes en deportes de contacto (como fútbol americano y rugby) o en deportes que implican actividades por encima de la cabeza (como voleibol, baloncesto o deportes de lanzamiento).
Lesiones por sobreuso: Los movimientos repetitivos por encima de la cabeza pueden debilitar con el tiempo las estructuras que estabilizan el hombro, lo que puede provocar inestabilidad.
Dolor: Dolor repentino e intenso durante la lesión o inmediatamente después de ella. Puede presentarse dolor persistente cuando la inestabilidad es recurrente.
Deformidad visible: En casos de luxación, el hombro puede parecer visiblemente fuera de su posición normal.
Pérdida del rango de movimiento: Dificultad para mover el hombro, especialmente al realizar actividades por encima de la cabeza o al levantar objetos.
Debilidad: Sensación de inestabilidad o debilidad al utilizar el hombro.
Chasquidos o crujidos: Sensación de que el hombro se traba o produce un chasquido durante el movimiento debido a desgarros del labrum o estructuras articulares laxas.
Historia clínica y examen físico: Incluye evaluar el mecanismo de la lesión, examinar el rango de movimiento y realizar pruebas específicas (por ejemplo, la prueba de aprehensión, la prueba de recolocación y la prueba de carga y desplazamiento).
Estudios de imagen:
Radiografías: Para evaluar luxaciones, fracturas asociadas o defectos óseos.
Resonancia magnética o artroresonancia magnética: Para identificar lesiones de los tejidos blandos, como desgarros del labrum, lesiones de los ligamentos o lesiones de Hill-Sachs.
Tomografía computarizada (TC): Puede utilizarse para evaluar defectos óseos o la morfología de la cavidad glenoidea.
Reducción: Recolocación del hombro luxado en su posición dentro de la articulación.
Inmovilización: Uso de un cabestrillo durante algunas semanas para permitir la cicatrización de los tejidos lesionados.
Fisioterapia: Ejercicios de fortalecimiento para mejorar la estabilidad del manguito rotador y la escápula, con énfasis en recuperar el rango de movimiento y reducir el riesgo de inestabilidad futura.
Modificación de actividades: Evitar actividades de alto riesgo que puedan provocar una inestabilidad recurrente.
Reparación artroscópica de Bankart: Reinserción y estabilización del labrum y los ligamentos desgarrados en la cavidad glenoidea.
Procedimiento de Latarjet: Cirugía de transferencia ósea en la que una parte de la escápula, llamada apófisis coracoides, se traslada a la parte frontal de la cavidad glenoidea para aumentar la estabilidad. Por lo general, se utiliza en casos de pérdida ósea significativa o luxaciones recurrentes.
Desplazamiento o plicatura capsular: Tensado de la cápsula articular para reducir la laxitud.
Remplissage: Relleno del defecto de Hill-Sachs con el tendón del infraespinoso para prevenir futuras luxaciones. Este procedimiento se realiza mediante artroscopia, generalmente en combinación con una reparación del labrum.
Fase inicial: Ejercicios suaves de movilidad, control del dolor y reducción de la inflamación.
Fase de fortalecimiento: Enfocarse en fortalecer los músculos del manguito rotador y de la escápula.
Fase funcional: Progresar hacia ejercicios específicos para el deporte o la actividad.

Fortalecimiento: Enfóquese en fortalecer el manguito rotador, los estabilizadores de la escápula y los músculos de la cintura escapular.
Técnica adecuada: Utilice técnicas correctas en deportes y actividades, especialmente al realizar movimientos por encima de la cabeza.
Equipo de protección: Considere utilizar soportes para el hombro o equipo de protección durante actividades de alto riesgo.